Globalismo y cocina étnica

13 Ago

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“Uno de los ejemplos más interesantes de la globalización es la cocina étnica. En un restaurante italiano esperamos encontrar espaguetis con salsa de tomate; en restaurantes polacos e irlandeses, gran cantidad de patatas; en un restaurante argentino podemos elegir entre decenas de tipos de filetes de buey; en un restaurante indú añaden guindillas picantes prácticamente a todo, y la consumición típica de cualquier café suizo es chocolate espeso y caliente bajo unos Alpes de nata montada. Pero ninguno de estos alimentos es autóctono de estos países. Los tomates, las guindillas picantes y el cacao son de origen mejicano, y no llegaron a Europa y a Asia hasta después de la conquista de Méjico por los españoles. Julio César y Dante Alighieri nunca hicieron girar espaguetis bañados en tomate en su tenedor (ni los tenedores se habían inventado todavía), Guillermo Tell nunca probó el chocolate, y Buda nunca aderezó su comida con guindilla. Las patatas llegaron a Polonia e Irlanda hace apenas 400 años. El único filete que se podía obtener en Argentina en 1492 era de una llama. (…).

Entre la gente de Afroasia, América, Australia y Oceanía se establecieron lazos cada vez más estrechos. Así, las guindillas picantes llegaron a la comida indú y el ganado español empezó a pastar en Argentina”.

“Sapiens, de animales a dioses”, de Yuval Noah Harari. Penguin Random House editorial.

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LOS HUEVOS SON PARA EL VERANO (también) I

9 Ago

huevos II
Se trata de uno de los alimentes más recurrentes de la gastronomía ibérica, especialmente en verano. Fritos, cocidos, en tortilla, pasados por agua, a la plancha, revueltos, escalfados… pocos alimentos como el huevo son tan ‘democráticos’ y populares (a la par que nutritivos y llenos de bondades para el organismo).
Los más usados en la península son los de gallina. Pero… ¿son TODOS los huevos IGUALES? La respuesta es clara, rotunda y concisa: NO.

Que si los morenos son mejores que los blancos, que si los gordos son mejores que los pequeños, que si los mejorcísimos son los que salen con dos yemas… hay mucha literatura y mucha leyenda urbana acerca del huevo (o cigoto).

Sabiendo que en España hay tantas gallinas como españoles, es decir, 46 millones, no estaría de más echar un vistazo tanto a los huevos provenientes de las gallinas (los más usados, seguidos de los de codorniz), como a la manera de vivir e incluso mal vivir (sí, mal vivir, las gallinas tratadas mal suman casi el 88% de dichas aves, es decir, hablamos de unos cuantos millones de aves).

huevos I

Dada la manera de criar a estos animales alados, se ha determinado colocar a sus huevos un código determinado. Comprenderá el lector que no es la misma vida la que lleva una gallina criada en libertad en el campo, comiendo sus verduras, sus mondas de patata o tomate, sus cereales, e incluso esos pequeños bichejos por donde circunda nuestra protagonista, que la vida a la que ha sido condenada la gallina que vive enjaulada una encima de otra, en un espacio tan “enorme” como el de un folio A4, espacio en el que la gallina no puede ni siquiera bailar un chotis, y, para mayor inri, ¡con la luz encendida las 24 horas del día!

El código estampado en cada huevo, nos habla de la vida que ha llevado su progenitora.

Las gallinas criadas en el campo, al aire libre, y con alimentación saludable son las menos. Algunos las llaman gallinas ecológicas y sus huevos, por lo tanto, huevos ecológicos, los más caros con diferencia del mercado. Hablamos de las gallinas que tenían nuestros abuelos en el cortijo o en el pueblo. Esos huevos llevan estampado como primer número el 0. Son los mejores y bien te clavan por ello en los establecimientos.

Los huevos cuyo primer número es el 1, habla de huevos pertenecientes a gallinas criadas también en el campo, pero acotadas y alimentadas por piensos (aquí ya hay un buen salto con respecto a los huevos 0). Estos huevos también son bien caros.

huevos

Los huevos con el número 2, corresponden a gallinas criadas en grandes naves, eso sí, en el suelo, aunque estén tan apiñadas que no puedan ni aletear. El alimento, por supuesto pienso y parece ser que también antibiótico para que las heces no les produzca una infección. Media docena de estos huevos puede costar fácilmente 2 € (sí, 2 eurazos, no has leído mal).

Por último tenemos el huevo resultante de la gallina cautiva y prisionera en jaulas verticales donde hasta el suelo es de alambre y donde no existe la oscuridad (en este caso para su desgracia).  A esos huevos se les estampa como primer dígito el 3.

Estimado lector, esta es la clasificación de los huevos y sus motivos.

Actúe cada uno en conciencia.

Lo cierto es que no parece una mala idea montar un gallinero en el jardín, en la terraza, o en la azotea de casa.

Como dice el poeta y escritor Claudio Molinari, “gallibar con wifi”.

Por cierto, el fondo que ilustra los huevos corresponde al grupo “Veneno”, “El pueblo guapeao” (Twins, 1989). https://www.youtube.com/watch?v=bIgvE_EV1SU

Salud para disfrutar de la Vida.

Potaje de soja y alcachofas

3 Mar

soja alcachofas IIsoja con alcachofas

Ingredientes para 4 estómagos que necesitan consuelo:

– ½ kilo de soja (la pondremos en remojo al menos 12 horas antes de ser cocinada).

– 4 alcachofas (con las hojas apretadas, signo inequívoco de que están óptimas).

– 2 tomates hermosos, rojos y blandos para rallarlos.

– 2 cebollas también hermosas, como los tomates, y moradas (picadas casi en juliana).

– 2 zanahorias medianas (partidas con 1 cm de grosor).

– 4 patatas medianas.

– 2 dientes de ajo morados (para hacer el majado).

– Un buen puñado de perejil.

– un puñadito de cominos.

– 1 hoja de laurel.

– unos granos de pimienta negra.

– media cucharadita de pimentón de la Vera.

– una pizca de curry.

– 1 cucharadita de cúrcuma.

– opcional pero muy interesante: si tienes garam masala ponle también una cucharadita al final del sofrito.

– pizca de sal del Parque Natural del Cabo de Gata (es una sal muy especial, sabrosa y purificadora).

– chorrito de aceite de oliva (para el sofrito).

ELABORACIÓN

Si has remojado durante más de 12 horas la soja, puedes usar tu perola de barro. De lo contrario, sigue tirando de la olla exprés.

Vamos a suponer que han estado en remojo esas 12 horas mínimas. Les quitas el agua, las lavas, las pones en la perola de barro con agua (unos 3 dedos por encima de la soja). Le añades el laurel y los granos de pimienta negra. A fuego medio.

Por otro lado en una satén pones un poco de aceite de oliva. Mientras se calienta, picas muy fina, casi juliana la cebolla. La echas a la sartén. Bajas el calor al mínimo y la tapas (así se hace despacio, volviéndose transparente y no se quema).

Mientras la cebolla está en lo suyo, preparas un majado con el ajo, el perejil y los cominos (ya sabes lo de la sal, hay que poner un poco para que los ingredientes dispuestos dentro del almirez no salgan propulsados al espacio exterior de la cocina a cada golpe de la mano).

Lo viertes en un ladito de la perola de barro.

Parte las alcachofas por la mitad (previamente ya les habrás quitado las primeras hojas que son duras), les quitas los pelillos del corazón (ey, no te rías, las alcachofas también son hijas del gran espíritu, están vivas y tienen derecho a tener sus cosas y a sentir). Las pones en la sartén y les da unas vueltas.

Rallas los tomates. Cuando empiezas a oler el ajo, viertes el tomate rallado, subes el calor y tapas. Nada más romper a hervir, bajas la temperatura para que se vaya haciendo despacito, a su ser.

Prepara la patatas (peladas y partidas en cuartos) y las zanahorias. Las echas en la perola cuando adviertas que empieza a hervir. Bajas un poco el fuego y tapas de medio lado (como si la perola fuera un sombrero cordobés, lleno de jondura y arte).

Cuando observas que el sofrito casi está a punto, a fuego muy bajo, le pones el pimentón (y mueves), el curry (y vuelves a mover), la cúrcuma (remueves otra vez), y el garam masala si tienes la suerte de tener en el fondo de armario de tu cocina.

Apagas el fuego. Mueve con cuchara de palo, por supuesto, la soja. Seguramente ya estará empezando a ablandarse. Viertes el contenido de la sartén en la perola, y dependiendo de la textura de la soja y de las patatas dejas unos 10 minutos aproximadamente. Estate pendiente, no te vayas a ver los wasap y demás engañifas, que se te estropearía la comida.

Tiene que quedar un caldito trabado, espesito y rico. Emplatas como consideres (yo he rodeado el guiso de música, que agrada el espíritu, y le he puesto en el centro una flor de alhelí).

Un buen pan y un buen vino complementan esta sabrosura.

Salud, para disfrutar de la Vida.

PROPIEDADES NUTRICIONALES

De la soja:

es el vegetal que más proteínas tiene con diferencia. En la misma cantidad de soja que de carne, encontramos casi un 20% más de proteínas. Riquísima en vitaminas del grupo B (hepato protector, mantiene el sistema nervioso potente). Previene algunos tipos de cánceres y de enfermedades coronarias. Beneficia enormemente a las mujeres menopáusicas. Fundamental para los diabéticos y vegetarianos o veganos. Una observación: que no sea transgénica, pues aún no sabemos qué podría ocasionar en el organismo.

De las alcachofas:

protegen y mantienen óptimo el hígado. Riquísimas en fibra, y por tanto aliadas del tracto intestinal. Apenas tienen calorías. Favorecen la expulsión de las grasas a través de la bilis. Reducen el colesterol y la hipertensión. Previenen la arteriosclerosis.

 

Raya frita

12 Feb

Raya I

La raya, ese pez extraño, ya poco común (lo que apenas se encuentra en los carrefoureses, quieroserlidl, marcadonna, y cadenas por el estilo, pareciere que no existe)… ya poco común en las realidades de cadenas varias. Tan presente en los mercados de puerto de mar. En las plazas del pescado. Bien es cierto que no abunda como hace 30 años, sin embargo, encontrar una raya hermosa, pelada, limpia, dispuesta en la barra de la barraca, hace que se te vayan los ojos hacia ella. Los ojos, los pies, la nariz… “¿A cuánto está?”, “a usted se la voy a dejar a 8€, que ‘paece’ usted buena persona” (la captatio benevolentiae es muy usada por los vendedores en los mercados y mercadillos). Y te llevas, feliz, un kilo de raya a tu casa. Y más feliz te sientes cuando la comes.

INGREDIENTES (por persona):

  • 200 gr de raya fresca (y limpia).
  • aceite de oliva.
  • harina integral (para rebozarla).

ELABORACIÓN:

Le decimos al pescadero que nos la parta (a gusto de cada uno), pues los cartílagos de la raya no son fáciles de cortar con un cuchillito de andar por casa. Ya sabes que la raya no tiene espinas, tiene cartílago. Es delicioso. De la raya se come todo. ¡No hay problema con los niños, no se ahogarán con ninguna raspa!

El cartílago tiene muchísimas propiedades (lee el epígrafe propiedades nutricionales, que vas a flipar).

En un plato disponemos los trozos de raya. Le echamos por encima un poquito de harina integral. Vamos cubriendo la raya con la harina. Sin ahogarla en harina, pero sin ser miserable tampoco.

Mientras tanto, en una sartén hermosa que previamente hemos puesto a fuego fuerte con bastante aceite de oliva, éste se va calentando. De hecho, tiene que estar muy caliente. El momento es cuando ligeramente empieza a humear; es ahí cuando metemos la raya rebozada en harina integral en la sartén. Un par de minutos por un lado y otro par de minutos por el otro. Así es suficiente. Tiene que quedar crujiente y jugosa.

¡Ya la tienes!

La acompañas con una ensalada, un buen pan de centeno y a disfrutar ese momentazo.

PROPIEDADES NUTRICIONALES:

La raya está emparentada con los escualos. Por tanto es muy digestiva. Pescado blanco. Nada de grasa. Apenas tiene calorías (salvo las que adopta del aceite de oliva frito). En 100 gr de raya hay unos 20 gr de proteínas de una calidad extraordinaria (las proteínas de pescado son mucho mejores que las de animales terrestres e incluso voladores, siempre y cuando no te comas un pterosaurio, que te veo venir).

El cartílago es antiinflamatorio, muy proteico, rico en calcio y fósforo. Parece ser que consumido con frecuencia, evita incluso el cáncer. Además es un regenerador óseo.

Además es rica en vitaminas del grupo B, vitamina A, en hierro, magnesio, yodo, y otras sales minerales necesarias para el organismo.

En cuanto a la harina integral, contiene bondades de las que carece la harina blanca (o refinada, que yo denomino ‘harina muerta’, pues no vale apenas para nada), como es la vitamina K (protege de cardiopatías; fundamental para la coagulación sanguínea; si te sangra la nariz puede ser por su carencia), o el magnesio (mantiene el tono muscular, el neuronal favoreciendo los impulsos  nerviosos, refuerza y mantiene dientes y huesos, aumenta la producción de glóbulos blancos, con lo que fortalece el sistema inmunológico, entre otras abundantes propiedades).

Cerebritos de coliflor (coliflor rebozada)

13 Dic

Flores de COLIFLOR

No es tarea fácil alimentar bien al ejército del futuro, es decir, la chiquillería. Sus papilas gustativas están aún en proceso de formación. El sabor dulce es el primero que aprecian y adoran: la lactosa, el dulzor de la leche.

El sistema capitalista, que es cualquier cosa menos lerdo, ya observó esta realidad y con tal de vender, cualquier cosa le es válida. Así pues empezó, sigo hablando del sistema capitalista y de su primer mandamiento: “venderás todo al prójimo incluso a ti mismo”, empezó, como digo, a alimentar a la humanidad con azúcares a lo bestia. El sistema capitalista se inventó la cocacola (con tal cantidad de azúcar que se podría parar un tren; lástima que en Almería -Sefarad, Europa- esa posibilidad sea extremadamente remota: apenas hay trenes). El sistema capitalista infló de azúcar las golosinas. Y los dulces. Y los pasteles. Y las galletas. Y el pan (sí, el pan también, échale un vistazo a los ingredientes de la barra que compras a diario). Y todos los alimentos procesados. Infló de azúcar incluso las carnes, los embutidos, los fiambres. Todo lo infló de azúcar y azúcares varios para provocar una adicción sibilina y con ello vender, vender y vender más aún, sin importarle al sistema capitalista que esa adicción provocada a millones y millones de humanos provocara asimismo entre otros grabes trastornos, sobrepeso, obesidad, diabetes, caries

Y como el sistema capitalista no cuida, todo lo contrario, devasta a quienes lo sostienen, ha llegado el momento de plantarle cara y buscar la salud. Sí, ¡con salud también se disfruta! ¡no es necesario embadurnarlo todo de azúcar para disfrutar y mantener la salud (ese preciadísimo bien que no se adquiere en ninguna tienda, ni siquiera en las ya tan famosas tiendas ‘on line’)!

Alimentemos pues como se merece el ejército del futuro: con productos saludables.

Las vitaminas es lo que más nos cuesta proporcionar a las criaturas: no se llevan muy bien con las verduras. Pero con estos “Cerebritos de coliflor rehogados” verás que pocos chavales se resistan, ¡por no decir ninguno!

Este modelo de coliflor no puede ser más sencillo de preparar ¡ni más rico!

INGREDIENTES para cuatro bocas hambrientas aunque aún no lo sepan:

– 1 coliflor de poco más de 1 kilo.

– harina integral de trigo (es válida también de espelta o sarraceno).

– aceite de oliva.

– pizca de sal marina.

agua del mar Mediterráneo (en su carencia, se puede usar agua mineral).

ELABORACIÓN:

Partimos la coliflor justo por la parte de abajo de los tallos, lo más cerca posible al tronco central, de tal manera que el aspecto de la coliflor se convierta en cerebritos (bueno, también puedes ver en esa forma encinas pequeñitas; tan pequeñitas que bien podrían haber pasado por la tribu Jíbara reductora de coliflores, pero si les dices a las criaturas que son cerebritos de coliflor, eso les va a llevar a “jaloguín” y sus monstruitos, con lo que avanzas un par de casillas).

Una vez partida la coliflor se lava. Se introduce en nuestra venerada olla exprés. Se cubre tasamente de agua. Se tapa. Una vez que el pito de la olla empieza a silbar, bajamos la intensidad de la lumbre (fuego o calor) al mínimo. La dejamos 5 minutos. 5, no más, que se deshace, y se trata de que quede incluso un poquito al dente.

Pasados esos 5 minutos, apartamos la olla del calor. Dejamos que se descompense. Abrimos. Alegramos a los cerebritos de coliflor con una pizca de sal marina.

Los escurrimos.

(El agua sobrante se guarda para hacer sopa, por ejemplo).

En un plato amplio colocamos los cerebritos de coliflores. Con delicadeza les vamos añadiendo por todos lados la harina integral, de tal modo que queden bien embadurnados.

Antes de entrar en el “momento embadurnamiento”, poner una sartén hermosa a calentar con aceite de oliva. Sed generosos, que el aceite de oliva está reventón en vitamina E.

Cuando está caliente (a punto de humear), colocamos cuidadosamente con mucho amor los cerebritos hacia abajo y el tronco que sale del bulbo raquídeo hacia arriba (no tenemos nada en contra del bulbo raquídeo, tan solo es que así es más fácil).

En cuanto empieza a tomar color (y por tanto están ya crujientes por fuera y blanditos por dentro), los sacamos y los colocamos en un plato mono, pues por los ojos también se come, o, como dicen los angloparlantes, “your eyes are bigger than your belly” (“comes más por los ojos que por la boca”).

¡Salud, para disfrutar de la Vida!

PROPIEDADES NUTRICIONALES:

La coliflor (igual que el brócoli, repollo, nabo, coles de bruselas), pertenece a la familia de las coles.

En tan solo 90 gramos, encontramos más vitamina C de la que el organismo necesita a diario.

La masticación y cocción de las coles libera compuestos llamados indoles, que ayudan a prevenir los cánceres relacionados con estrógenos.

La vitamina C junto a un aminoácido llamado cisteína, poseen propiedades anti cancerígenas.

Poseen también sulfatador, capaz de destoxificar sustancias potencialmente cancerígenas, mediante una reacción en cadena.

Cuentan también con cantidades importantes de folato, que evita la espina bífida. El folato, además, evita que suba por encima de lo normal los niveles de homocisteína, sustancia que estando alta y mantenida en el tiempo, provoca cardiopatías.

Además la coliflor y demás coles son aliados perfectos en dietas de adelgazamiento.

“Cocinar es una fiesta”

26 Nov

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“El cuchillo entra en las setas y se desliza suave, limpio, exacto en las formas. Cocinar es una fiesta. Cocinas y sueñas dos puntos:
En aquellos días que sólo eran reflejo de las malas noches, de la mala vida, de los títeres resacosos y malolientes.
En la lucidez quieta.
Cocinas y sabes que el futuro trasciende más allá de las cúpulas de las iglesias, de la piedra volcánica, del pasado lleno de arrepentimientos inútiles.
Lo exquisito, ahora, es transformar lo incognoscible en el agua que hierve todas las ausencias”.

Isabel Giménez Caro (Doctora en filología Hispánica, codirectora de la Facultad de poesía José Ángel Valente).

Bar San Juan, salazones fenicias y pescado del día

5 Nov

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Bar San Juan, salazones fenicias y pescado del día

Acaba de abrir las puertas en septiembre. Ha cambiado de dueño. El bar San Juan se encuentra en la calle San Juan (nº16), frente a la mezquita de San Juan y lo lleva Juan Palenzuela, sobrino de Rosa y Juan, los regentes del desaparecido bar flamenco Brindi. Entre el Alcazaba y el puerto se encuentra este oasis de afinada exquisitez y mucho sabor a barrio marinero; no en vano se encuentra de camino a La Pescadería y a La Chanca, dos de los barrios pescadores almerienses por excelencia.

Si ciertamente son muchas -y buenas- las tabernas que ofertan pescado del día en la ciudad del taranto, la nueva propuesta del recién estrenado San Juan son los salazones. Los salazones hechos como se vienen haciendo en la costa de Almería los últimos 2.700 años.

Tuvimos la suerte de saborear unos boquerones en salazón con siete meses de maceración, pescados en los caladeros próximos a la isla de Alborán. La exquisitez de condimento milenario se nos presentó sobre tomate, oriundo también de la que un día fue la ciudad de los telares y textiles -particularmente seda- más próspera de la península Ibérica (sí, seguimos hablando de Almería, de las Alpujarras granadinas y almerienses, tal y como lo cuenta el escritor Justo Navarro en su obra “El país perdido”, y mucho antes el investigador Florentino Castro Guisasola en “El esplendor de Almería en el SIXX”, donde cuenta, entre muchas y jugosas anécdotas desconocidas, quiénes usurparon los telares a los almerienses, además de “despistarle” cantidad de monumentos, entre otros, la Puerta de Purchena, hoy convertida en réplica y presente en una de las entradas al mercado barcelonés de La Boquería, y presente la original en los jardines de un adinerado burgués textilero catalán; ). El vino, de las Alpujarras almerienses. La música, tarantos, mineras y levanticas que sonaban de fondo desde dentro del bar hasta la terraza, donde nos encontrábamos.

El estímulo de los cinco sentidos del que éramos partícipes, por parte de ese conjunto de alimentos y elementos estrictamente almerienses, nos llevó a pensar en la geografía de la memoria y en los receptores del ADN.

Pero la magia vivida la otra noche no será perecedera, ya que Juan ha pensado llevar el sabor flamenco que se degustaba en el Brindi al bar San Juan. Hacer de él un lugar de encuentro de flamencos, donde se pueda cantar, tocar, bailar, todo ello cosido al flamenco. El primer encuentro será el sábado 11 de noviembre.

Gastronomía marina y flamenco, ¡qué hemorragia de placer!

CKS

Dátiles rellenos (dátiles hispano romanos)

13 Oct

Datiles rellenos

Hay que reconocer en buena ley, que en ocasiones los profesores españoles saben motivar a los alumnos. Tienen que tirar de habilidades extraordinarias para despertar la curiosidad de los adolescentes, y arrancarlos de ese embaucador ultra posesivo que es el teléfono móvil. Tal es el caso de la profesora de latín Ángeles Valle. Se le ocurrió aunar la gastronomía (como fenómeno social referido en numerosos programas de televisión y otras plataformas digitales) con el latín y con la Historia. Así pues, les facilitó a los chavales bibliografía donde se recogían recetas gastronómicas del Imperio Romano en la provincia de Hispania (actual península Ibérica). ¡Escritas en latín!

Los alumnos debían documentarse, elegir una receta, traducirla, elaborarla, llevarla a clase para hacer una cata y evaluarla entre ellos mismos. La idea fue un éxito. Todos los alumnos llevaron un riquísimo plato de la Roma hispana. La clase fue un festival de catas. Todos los alumnos consiguieron un punto entero en la asignatura. Y lo mejor es que todos los alumnos comprobaron que el latín es una de las lenguas y de las asignaturas más vivas de todas cuantas tuvieron el curso anterior. Hablo de 4º de la ESO.

INGREDIENTES

– 5 dátiles hermosos por comensal.

– 1 puñadito de almendras crudas con piel (de Almería).

– 1 puñadito de piñones ibéricos.

– 1 puñadito de nuez (gallega).

– 1 manzana ácida (asturiana).

– el zumo de un limón (murciano).

– miel (de tomillo, que es expectorante).

ELABORACIÓN

Se abren longitudinalmente los dátiles. Les sacamos el hueso. Los disponemos en una fuente.

Pelamos, lavamos y picamos la manzana en juliana.

En un almirez de bronce (ojo, este detalle es importante; el golpe que propina la mano del almirez de bronce no lo propina ningún otro útil gastronómico para majar), como digo, hacemos un majado basto con varias almendras, varios piñones y varias nueces. Este majado lo enriquecemos con la manzana. Aquí hemos de apelar al excelente consejero Buen Cubero y a su ojo, para que no predomine ningún ingrediente por encima del otro.

Le escurrimos un limón hermoso y maduro. Lo ligamos con cuchara de palo. Le echamos un poquito de miel y volvemos a remover. El resultado es el relleno para los dátiles. Lo vamos colocando cuidadosamente en los huecos de los mismos. Rociamos con un chorrito de miel por encima y a disfrutar del esplendor gastronómico de la Hispania romana.

PROPIEDADES NUTRICIONALES

Hablemos de los dátiles: al ser una fruta desecada tiene una mayor concentración de azúcares y unas buenas calorías (unas 280cal cada 100 grs), cosas que los convierte en aliados perfectos para deportistas, estudiantes (particularmente en épocas de exámenes), o para subir de peso con fundamento. Poseen un contenido altísimo en antioxidantes.

Ricos en yodo, estimulan especialmente la glándula del tiroides (especialmente indicados para quienes tienen algún trastorno de esta glándula situada en la base del cuello).

Pletóricos de potasio, ayudan a reducir las retenciones de líquidos.

Importantes cantidades de vitaminas A, D y C, así como de calcio, hierro, magnesio, sodio, cinc, manganeso, cromo, cromo, cobre y la gran presencia de vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B9) confieren al dátil propiedades vigorizantes, muy interesante para mantener óptimo el sistema nervioso central y las neuronas, siendo también muy recomendada su inclusión en la dieta para mejorar estados de fatiga y debilidad física.

Los dátiles son unos de los alimentos más ricos en un aminoácido llamado “glutamina”, que unido a otro aminoácido llamado “cisteina” producen un antioxidante potentísimo, el “glutatión”, que reduce los daños de los radicales libres (que son tan devastadores).

Tienen un ácido, el “pantoteico”, que es de lo bueno lo mejor, pues por un lado está altamente ligado a los buenos resultados que consigue un deportista consumiendo dátiles con constancia, y por otro lado, consigue combatir el estrés, el nerviosismo, relajar los músculos, incluso inducir al sueño; donde se pongan los dátiles que se quiten las pastillas para dormir.

Y aún tiene muchos más beneficios que no enumero por no cansar al lector (claro, como no consumes dátiles para no engordar, estás que te caes por las esquinas).

Salud para disfrutar de la Vida.

CKS

Ensalada variada con pasta integral, atún y picante

8 Oct

 

Ensalada de pasta HaygaEl verano no quiere irse. Definitivamente no quiere irse. Así que hemos de seguir proporcionando vitaminas y sales minerales al cuerpo. No olvidamos las proteínas (son las que construyen los músculos), presentes en el atún. Tampoco olvidamos los hidratos de carbono (sin su presencia diaria, no tendríamos energía ni para mover un dedo).

INGREDIENTES PARA CUATRO COMENSALES

– 4 tomates rojos y duros para ensalada.

– 16 espárragos blancos y de calibre hermoso.

– 100 grs de maíz dulce.

– 4 latas de atún al natural de 80 grs cada una.

– 100 grs de aceitunas negras sin hueso.

– 2 pepinos más bien pequeños (están mucho más sabrosos).

– 100 grs de macarrones integrales.

– majado de guindillas picantes (al gusto) espolvoreado por encima.

– aceite de oliva virgen extra.

– pizca de sal marina.

ELABORACIÓN

Preparar esta ensalada es la cosa más sencilla a la que un ser humano puede enfrentarse. El público que empieza a aficionarse al noble arte de la gastronomía, suele empezar por este entrante, sabiendo que puede ser una apuesta abocada al éxito. Las ensaladas te lo ponen muy fácil.

Empezaremos hirviendo la pasta. Lo hacemos como se hierven todas las pastas del mundo: cacerola con agua abundante, cuando empieza a hervir se añade un poquito de sal marina, se mueve con cuchara de palo, agregamos la pasta integral, en este caso macarrones, y esperamos entre 15 ó 20 minutos a que esté un poco al dente. Recordemos que la pasta integral tarda un poquito más en su proceso de cocinado. Una vez al dente la apartamos del fuego, la escurrimos y la colocamos como fondo de la ensaladera donde vamos a “fabricar” nuestra exquisita “Ensalada variada con pasta integral atún y picante”.

A continuación ponemos los tomates y los pepinos partidos en trozos más bien pequeños. Echamos el maíz, las aceitunas negras sin hueso y partidas en rodajas, el atún al natural bien escurrido y los espárragos cortados en 3 partes.

Removemos un poco los ingredientes. Los colocamos con gracias para que queden vistosos y atractivos para los ojos, y la aliñamos.

Para acabar la presentación, en un almirez majamos un par de guindillas que no sean excesivamente picantes (es decir, de cualquier sierra de la península Ibérica). Espolvoreamos por encima y servimos.

Pd: no se te ocurra tocarte los ojos ni los órganos púdicos que residen en la entrepierna después de majar y manipular las guindillas si no quieres acabar en las urgencias de algún hospital.

PROPIEDADES NUTRICIONALES

Veamos que nos ofrece la pasta integral: reporta muchísimos beneficios para la salud al estar el grano entero con su cáscara (por eso es integral) que la pasta de harina refinada. En la cáscara se encuentran todas las vitaminas del grupo B. Recordemos algunas de sus bondades para nuestro organismo, particularmente la B6: una de las vitaminas imprescindibles para sintetizar los neurotransmisores (dopamina, serotonina y demás hormonas del placer). Gracias a la B6, los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas se metabolizan de manera eficaz. Ayuda a producir hemoglobina (de ahí que su déficit pueda provocar anemia), y a mantener dentro de la normalidad los niveles de glucosa o azúcar en sangre (al loro, diabéticos del mundo, particularmente los de diabetes melitus II). Es necesaria para la formación de vitamina B3, la absorción de la B12 y magnesio y la producción de ácido clorhídrico. Contribuye al buen estado y funcionamiento del sistema nervioso y el sistema inmune. Asimismo, la vitamina B6 parece tener efectos positivos en el síndrome premenstrual (SPM) y en el síndrome del túnel carpiano, así como en la enfermedad de Parkison.

Además, como todos los productos integrales, favorece y regula el tracto intestinal.

Aumenta la sensación de plenitud en el estómago.

Es muy baja en grasa y no aporta colesterol.

Permite una digestión suave y lenta, pues la pasta son azúcares de lenta absorción, imprescindibles en cualquier dieta de deportistas, niños, o gente con buena actividad física o mental (que el uso de la mente también requiere muchos hidratos de carbono).

En cuanto al pepino, ese vegetal familia del melón, sandía y calabacín, que tanto abunda en la época estival, está preñado de vitaminas, especialmente de la A (regenera la piel), B (protectora del sistema nervioso y del hígado), C (anti catarral), E (la vitamina de la eterna juventud) y K (necesaria para mantener óptimos los huesos y para coagular la sangre). Contiene un montón de minerales. Es antiinflamatorio, diurético, elimina la retención de líquidos (por su alto contenido en potasio y bajo en sodio), regula las cantidades de glucosa en sangre, mejora la gota y ácido úrico, reduce las bolsas y ojeras (colocando una lámina de pepino encima del ojo), baja la tensión arterial y excelente aliado en regímenes de adelgazamiento, pues no tiene calorías significativas.

Salud para disfrutar de la Vida.

Carmen K. Salmerón.

Unte de remolacha con queso de cabra y frutos secos

24 Sep

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Todo es de color. Todo es de color. De lo que pasa en el mundo, por Dios que no entiendo ‘ná’, el cardo siempre gritando y la flor siempre ‘callá’”. Así hablaban del color Lole y Manuel en aquel disco sublime e impensable hasta aquel mismísimo entonces, “El origen de una leyenda” (Moviplay, 1975).

El color es la interpretación subjetiva que hace cada cerebro de la información que le llega desde la retina (de los fotoreceptores), dependiendo de las longitudes de onda captadas por el ojo. Lo cierto es que el color reina en un territorio emocional, y lo impregna de alegría, dicha, melancolía (y otra amplia gama de sentimientos) en función del color dominante. Quien siempre viste y se rodea de color negro, se impregna de una energía baja, de tristeza, seriedad que, parafraseando a Luis Cernuda, impregnará sus vastos jardines sin aurora.

Sí, de acuerdo, en ocasiones queremos visitar aquellos territorios donde habita el olvido. Pero sólo a veces, pues como mejor se sienten los homínidos (y la Natura en general) es viviendo en un estado próximo al gozo, a la armonía, al equilibrio y, por tanto, a eso llamado felicidad.

El Unte de remolacha, es una “bomba” de sanación masiva. Es la seducción de un color en pro del disfrute más sensorial, especialmente a través de la vista, del olfato, y del gusto, elevando ese disfrute a la parte espiritual desde donde se procede a la sanación más gustosa.

Esta receta de exquisitez sublime, es una gentileza de Sarah y Khevir, dos de las personas más enamoradas de la gastronomía, de la preparación de cada plato, del respeto a cada ingrediente que habita en su cocina, en el mercado, en el campo o en cualquier otro lugar. Dos de las personas que más amor y generosidad ponen en ese principio: que tu alimento sea tu medicina y que te haga disfrutar. Y en este otro principio: que la gastronomía sea el mejor pegamento de la familia y de la amistad.

INGREDIENTES (para unas 6 personas):

– 2 remolachas hermosas.

– 1 diente de ajo morado.

– ½ chili (o guindilla, aquí no es imprescindible una denominación de origen, aunque si por aquellas pequeñas cosas de la vida, tuvieras de Isla Mauricio, es el momento de degustarla).

– 2 cucharadas soperas de yogur natural sin azúcar.

– chorrito de aceite de oliva virgen extra (preferentemente de Jaén, Córdoba, Granada o Almería).

– chorrito de miel de tomillo (preferentemente de Las Alpujarras).

– una pizca de sal marina (preferentemente de las Salinas del Parque Natural y Reserva de la Ionosfera del Cabo de Gata, Almería, Sefarad).

– una cucharadita tamaño café, de tomillo en polvo.

– queso de cabra para decorar (unos 25 ges., preferentemente de la costa mediterránea de la Península Ibérica).

– 2 almendras, 1 nuez sin cáscara y 1 nuez recién partida para decorar (aquí las preferencias las vamos a dejar a tu libre albedrío, pues uno tienen que aprender a decidir de vez en cuando).

ELABORACIÓN:

En una fuente de horno colocamos las dos remolachas lavadas y sin quitarles la piel. Le ponemos un poquito de agua para que no se peguen. Las tapamos con papel de aluminio. Las dejamos unos 40 minutos a 180º. Pero a los 20 minutos pinchamos con un tenedor o punzón (preferentemente de madera) para comprobar la cochura. Sobra decir que si al pinchar no encontramos resistencia alguna, no es que las remolachas se hayan vuelto dóciles con el calor, es simplemente que ya están hechas; bien sabemos que el horno es como el matrimonio: a pesar de la obvie dad cada uno es un universo desconocido.

Bien, una vez que están blandas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar. Las pelamos con cuidado y las ponemos en la batidora junto con un diente de ajo morado (que es el más potente en bondades) y media cayena ibicenca (si la cayena fuera de la Península Ibérica, la puedes usar entera, pues sintiéndolo mucho, he de reconocer y comunicar que las cayenas ibéricas (da igual que sean catalanas, castellanas o portuguesas) rabian la mitad que las cayenas ibicencas, o turcas o mauricianas (de Isla Mauricio).

Batimos rápidamente apenas unos segundos. Le añadimos las dos cucharadas de yogur, el tomillo molido, el aceite de oliva, el chorrito de miel de tomillo, la pizca de sal marina, y batimos de nuevo.

El resultado, el Unte de remolacha, lo vertemos en un cuenco y lo decoramos con queso en trocitos de cabra ibérica y los frutos secos a los que previamente les habremos dado un par de golpes en el almirez.

Lo untas en una buena rebanada de pan negro, integral, de cereales (como quieras, menos de harina refinada, que es lo peor para el organismo), y a disfrutar como si el disfrute lo fueran a prohibir.

PROPIEDADES NUTRICIONALES

La remolacha es más que un color bello: riquísima en antioxidantes que mejoran la circulación, bajan los niveles de colesterol malo, mantiene en condiciones óptimas el hígado (atentos a este detallazo, bebedores del mundo).

Evita la aparición de tumores, tanto benignos como malignos, y si ya han aparecido, comiéndola al menos cinco veces por semana durante un mínimo de dos meses, les hace la vida imposible y éstos reducen considerablemente su tamaño.

Favorece el tracto intestinal.

Baja la tensión.

Posee cantidades de vitamina B6, una de las vitaminas imprescindibles para sintetizar los neurotransmisores (dopamina, serotonina y demás hormonas del placer). Gracias a la B6, los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas se metabolizan de manera eficaz. Ayuda a producir hemoglobina (de ahí que su déficit pueda provocar anemia), y a mantener dentro de la normalidad los niveles de glucosa o azúcar en sangre (al loro, diabéticos del mundo, particularmente los de diabetes melitus II).

Es necesaria para la formación de vitamina B3, la absorción de la B12 y magnesio y la producción de ácido clorhídrico. Contribuye al buen estado y funcionamiento del sistema nervioso y el sistema inmune.

Asimismo, la vitamina B6 parece tener efectos positivos en el síndrome premenstrual (SPM) y en el síndrome del túnel carpiano, así como en la enfermedad de Parkison.

Y el tomillo no es moco de pavo: es uno de los grandes antibióticos naturales. Es un potentísimo antiséptico. Vigoriza los pulmones y el aparato respiratorio. Tiene propiedades antitusivas, mucolíticas y balsámicas. Aumenta las defensas del organismo. Disminuye los dolores menstruales. Antiinflamatorio. En definitiva, otro de esos ases imprescindibles en nuestro fondo de armario gastronómico.

Salud para disfrutar de la vida.

Carmen K. Salmerón.